El Rosario de la Oración de Jesús

 


El Rosario de Jesús es el recuerdo de los 33 años de su vida. En la República de Bosnia, Herzegovina este Rosario se rezaba a menudo, en particular durante la cuaresma. Durante una aparición en 1983, la Virgen dio a la vidente Jelena Vasilij la forma de rezar este Rosario.

 

Cómo rezar el Rosario de la Oración de Jesús:

Contemplar el misterio sobre la vida de Jesús con la ayuda de una pequeña introducción. La Virgen nos exhorta a que guardemos silencio para reflexionar sobre cada misterio. En cada misterio se hace una intención particular. Después de haber expresado la intención particular la Virgen recomienda que todos juntos abramos nuestros corazones a la oración espontánea.

MISTERIOS DEL ROSARIO

EL ROSARIO DE LA ORACION DE JESUS, ES MUY SENCILLO, LO UNICO QUE SE REEMPLAZA SON LAS AVE MARIA, EN LAS DECENAS, POR “SEÑOR JESUCRISTO, HIJO DE DIOS, TEN PIEDAD DE MI, QUE SOY PECADOR", DESPUES TODO ES IGUAL


Estos son los pasos para rezar el Rosario

  1. Hacer la señal de la Cruz y rezar el Credo de los Apóstoles

Señal de la Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

 

 

Credo de los Apóstoles:

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo su único hijo nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amen. 

  1. Rezar un Padre Nuestro:

Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amen. 

  1. Rezar tres Ave Marías para pedir las virtudes de la Fe, Esperanza y Caridad.

Ave María:

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

 

 

  1. Rezar el Gloria al Padre:

Gloria al Padre: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. 

  1. Anunciar el misterio que se va a meditar y luego rezar un Padre Nuestro. 

Rezar diez , POR “SEÑOR JESUCRISTO, HIJO DE DIOS, TEN PIEDAD DE MI, QUE SOY PECADOR",  DESPUES TODO ES IGUAL 

Terminar cada decena diciendo el Gloria al Padre, la oración de Fátima y la oración de San Miguel:

Gloria al Padre: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Oh mi buen Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad a todas las almas al cielo, especialmente a las mas necesitadas de tu misericordia.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel creada por el Papa León XIII

Al haber terminado los cinco misterios, se puede rezar las letanías de la preciosa Sangre de Jesucristo y decir, tres veces: “JESUCRISTO, BENDITO Y GLORIOSO CORDERO DE DIOS, REY DE REYES, SEÑOR DE SEÑORES, VENCEDOR DEL PECADO Y DE LA MUERTE, TEN PIEDAD DE NOSOTROS”

Letanías de la Preciosa Sangre

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espiritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos
Sanfre de Cristo, Verno encarnado,
Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento,
Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía,
Sangre de Cristo, vertida en la flagelación.
Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas,
Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz,
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,
Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión,
Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas,
Sangre de Cristo, manantial de misericordia,
Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios,
Sangre de Cristo, fuerza de los mártires,
Sangre de Cristo, virtud de los confesores,
Sangre de Cristo, fuente de virginidad,
Sangre de Cristo sostén de los que están en peligro.
Sangre de Cristo, alivio de los que sufren,
Sangre de Cristo, consolación en las penas,
Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes,
Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos,
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones,
Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna,
Sangre de Cristo que libera a las almas del Purgatorio,
Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

V.- Nos rescataste, Señor, por tu Sangre.
R.- E hiciste nuestro el reino de los cielos.

Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituíste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo.
Por Jescucristo Nuestro Señor. Amén A cada invocación, se responde “Sálvanos”

 

Terminar haciendo la señal de la Cruz.








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