REZO DEL SANTO ROSARIO

 Señor, abre mis labios, y mi boca tu alabanza.

“Dios mío, ven en mi auxilio”, a lo que todos responden: 

“Señor, date prisa en socorrerme”  

añadiéndole después el 

Gloria al Padre y al Hijo… Amén.



SALMO 50: SALMO 50: CONFESION DEL PECADOR ARREPENTIDO

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (3 VECES)

GLORIFIQUEMOS A JESHUA, EL HIJO AMADO DEL PADRE, EN QUIEN TIENE PUESTA SU COMPLACENCIA.

///GLORIA, GLORIA, GLORIA, A JESUS, EL SEÑOR, AL CORDERO DE DIOS... AL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE, A JESÚS, EL SEÑOR,

AL CORDERO DE DIOS, AL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE///



ORACION AL PADRE MISERICORDIOSO

Oh Dios todopoderoso y eterno.

Potencia infinita.

Amor insondable

Sabiduría perfecta

Tu que riges el universo desde el trono que está por encima de todo.

Permite que mi corazón te alabe porque enorme es la gracia que me invade si tan solo puedo pronunciar tu nombre.

Santo, santo, santo, es el Señor

Si tan solo puedo acudir a ti

Santo, santo, santo es el Señor

Si esta pobre criatura imperfecta es digna de tu amor perfecto. Santo, santo, santo es el Señor

Enorme es la alegría que hay en mi corazón porque puedo llamarte Padre.

Alabado sea nuestro señor Jesucristo ya que por su Divina intercesión se concede al mundo los torrentes infinitos de la misericordia de Dios

(Rezar tres PADRENUESTRO)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.



Salmo 62

El alma sedienta de Dios 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, 
mi alma está sedienta de ti; 
mi carne tiene ansia de ti, 
como tierra reseca, agostada, sin agua. 

¡Cómo te contemplaba en el santuario 
viendo tu fuerza y tu gloria! 
Tu gracia vale más que la vida, 
te alabarán mis labios. 

Toda mi vida te bendeciré 
y alzaré las manos invocándote. 
Me saciaré como de enjundia y de manteca, 
y mis labios te alabarán jubilosos. 

En el lecho me acuerdo de ti 
y velando medito en ti, 
porque fuiste mi auxilio, 
y a la sombra de tus alas canto con júbilo; 
mi alma está unida a ti, 
y tu diestra me sostiene.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

Antes de empezar a meditar cada misterio, se ofrece el Rosario por alguna intención particular

ORACIONES DEL ROSARIO

SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la santa cruz +

de nuestros enemigos +

líbranos, Señor, Dios nuestro +

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +

Amén.

INVOCACION AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre,

don, en tus dones espléndidos.

Fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo.

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas,

y reconforta en los duelos.

 

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

Si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo,

doma al Espíritu indómito,

guía el que tuerce el sendero.

 

Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

 

CREDO SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso. Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia católica la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

ACTO DE CONTRICCION

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser quién sois y porque que amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido.

Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ovaciones de ofendernos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.


Misterios de Gloria: miércoles y domingos

1º La triunfante Resurrección de Jesús.

"¿Porqué buscáis entre los muertos al que está vivo? No esta aquí: ha resucitado" (Lc 24, 5-6)

Jesús se apareció muy en particular a los pecadores arrepentidos como Pedro, Tomás y la Magdalena. Se ve en esto su bondad y misericordia.

Viviré cristianamente para poder resucitar gloriosamente, recordando que una vida cristiana culmina en una muerte cristiana.

2º La admirable Ascensión de Jesús al cielo.

"Mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo" (Lc 24, 51)

Nuestra verdadera patria no está en la tierra, sino en el cielo, donde no existen ni el dolor, ni la tristeza, ni la enfermedad, ni la muerte. Ahí veremos a Dios, gozaremos de su presencia y estaremos eternamente con El.

Pensando que estamos en este mundo, esperando ir a la patria verdadera, procuraré utilizar los dones terrenales en tal forma que me ayuden a ganar el cielo.

3º La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles.

"Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo" (Hch 2, 3-4)

Los Apóstoles cambiaron: de tímidos se convirtieron en valerosos, de ignorantes en sabios; de tibios en la fe en fervorosos. Pedro predicó su primer sermón convirtiendo a tres mil personas.

No me bastará ser católico; daré testimonio de que he recibido al Espíritu Santo en el Bautismo y lo he aceptado en plenitud en la Confirmación, practicando mi fe.

4º La Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

"¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" (Lc 1, 45)

¿Nos preparamos nosotros con una vida santa para tener una muerte santa?

Pediré siempre a la Virgen Santísima en el Rosario, que sea mi abogada ante Dios en la hora de mi muerte.

5º La Coronación de María Santísima como Reina y Señora del universo.

"Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12, 1)

Jesús antes de morir, nos dio a María como nuestra Madre, es nuestra abogada y medianera. Es el refugio de los pecadores. Pongamos en ella nuestra confianza, acudamos a ella en nuestras penas y sufrimientos.

Al terminar el 5° Misterio

G. Por las intenciones del Santo Padre, rezaremos un Padre Nuestro, un Avemaría y un Gloria.
T. Padre Nuestro, que estás en el cielo...
T. Dios te salve María, llena eres de gracia...
T. Gloria al Padre...

G. Dios te salve María, Hija de Dios Padre, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia..

G. Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia...

G. Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia...

G. Dios te salve María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin culpa original, llena eres de gracia...

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.  Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús [b]. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén

GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. AMEN

 

Agradecimiento: Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

SALVE

Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

ORACION

Omnipotente y sempiterno Dios, que tantas gracias concediste a los que invocaron tu nombre y Siguieron los preceptos de tu ley, imploramos, tu clemencia para que, por lo sacros misterios de la encarnación, natividad, pasión, muerte, resurrección y Asunción a los cielos de Jesucristo, hijo tuyo y señor nuestro, pueda verse libre este tu siervo de (la enfermedad que padezco, sufro, la miseria que padezco, esta posesión diabólica o este problema que me aqueja).

 

Concédeme. Dios de bondad y misericordia, por la intercesión de la siempre inmaculada virgen Maria, la fineza necesaria para no ser esclavo del demonio y de sus acechanzas. Danos la fe que salva, la constancia que preserva y la salud y el gozo de los que moran en la gloria de la redención gloriosa de cristo nuestro señor. Amen.



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